02/03/2021
La pitiriasis rubra pilaris (PRP) es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel, rara y de causa desconocida, caracterizada por eritema difuso, descamación intensa y picazón generalizada. Si bien no existe una cura definitiva, el manejo se centra en controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida del paciente. En este artículo, exploraremos el papel de los emolientes, específicamente aquellos que incorporan ácido láctico, en el tratamiento de la PRP.
- ¿Qué es la Pitiriasis Rubra Pilaris (PRP)?
- El Reto del Tratamiento de la PRP
- El Rol de los Emolientes en el Tratamiento de la PRP
- Emolientes con Ácido Láctico: Una Opción Terapéutica
- Consideraciones al Utilizar Emolientes con Ácido Láctico
- Tabla Comparativa de Emolientes (Ejemplo)
- Consultas Habituales
¿Qué es la Pitiriasis Rubra Pilaris (PRP)?
La PRP es una condición que afecta la piel de todo el cuerpo, causando enrojecimiento, descamación severa y picazón intensa. Puede variar en gravedad, desde formas leves hasta casos severos que impactan significativamente la calidad de vida del paciente. Aunque se cree que existen componentes genéticos y autoinmunes involucrados, la causa exacta de la PRP sigue siendo desconocida. Es importante destacar que la PRP no es contagiosa.
El Reto del Tratamiento de la PRP
El tratamiento de la PRP es complejo y a menudo requiere un enfoque multifacético. No existe un protocolo único, y la estrategia terapéutica se adapta a cada paciente y a la gravedad de su enfermedad. Los tratamientos comunes incluyen:
- Emolientes: Estos son hidratantes que ayudan a aliviar la sequedad y la descamación, mejorando la barrera cutánea.
- Corticosteroides: Se utilizan para reducir la inflamación y el enrojecimiento, generalmente en forma tópica, aunque en casos severos se pueden administrar por vía sistémica.
- Ácido salicílico: Ayuda a eliminar las escamas y a reducir la descamación.
- Retinoides: Pueden ser tópicos o sistémicos y ayudan a regular la proliferación celular.
- Metotrexato: Un inmunosupresor que se utiliza en casos graves.
- Inhibidores del factor de necrosis tumoral (TNF): Se utilizan en casos refractarios a otros tratamientos.
El Rol de los Emolientes en el Tratamiento de la PRP
Los emolientes juegan un papel fundamental en el manejo de la PRP. Su función principal es hidratar la piel extremadamente seca y agrietada, característica de esta enfermedad. Al mejorar la barrera cutánea, los emolientes ayudan a reducir la picazón y la inflamación. La aplicación regular de emolientes es esencial para controlar los síntomas y mejorar la comodidad del paciente.
Emolientes con Ácido Láctico: Una Opción Terapéutica
El ácido láctico es un alfa-hidroxiácido (AHA) con propiedades hidratantes y queratolíticas. Su inclusión en los emolientes puede ofrecer beneficios adicionales en el tratamiento de la PRP:

- Hidratación: El ácido láctico atrae y retiene la humedad en la piel, mejorando su hidratación.
- Exfoliación suave: Ayuda a eliminar suavemente las células muertas de la piel, reduciendo la descamación.
- Efecto antiinflamatorio: Algunos estudios sugieren que el ácido láctico puede tener propiedades antiinflamatorias, lo que puede contribuir a reducir el enrojecimiento y la picazón.
- Mejora de la barrera cutánea: Ayuda a restaurar la función de barrera de la piel, protegiéndola de irritantes y previniendo la pérdida de agua transepidérmica.
Consideraciones al Utilizar Emolientes con Ácido Láctico
Si bien los emolientes con ácido láctico pueden ser beneficiosos, tener en cuenta lo siguiente:
- Tolerancia individual: La respuesta a los emolientes varía de persona a persona. Algunas personas pueden experimentar irritación o sensibilidad al ácido láctico. Es importante comenzar con una aplicación de prueba en un área pequeña de la piel.
- Concentración del ácido láctico: La concentración de ácido láctico en el emoliente debe ser apropiada. Concentraciones muy altas pueden causar irritación. Es recomendable seguir las instrucciones del fabricante.
- Uso combinado con otros tratamientos: Los emolientes con ácido láctico generalmente se utilizan en combinación con otros tratamientos para la PRP, como corticosteroides o retinoides tópicos.
- Consulta con el dermatólogo: Es fundamental consultar con un dermatólogo antes de comenzar cualquier tratamiento para la PRP, incluyendo el uso de emolientes con ácido láctico. El dermatólogo podrá evaluar la gravedad de la enfermedad, recomendar el emoliente adecuado y ajustar el tratamiento según sea necesario.
Tabla Comparativa de Emolientes (Ejemplo)
| Emoliente | Componentes Clave | Propiedades | Indicaciones |
|---|---|---|---|
| Emoliente A | Ácido láctico, urea, ceramidas | Hidratante, queratolítica, restauradora de la barrera cutánea | PRP leve a moderada |
| Emoliente B | Ácido láctico, glicerina, aceite de almendras | Hidratante, emoliente, calmante | PRP con sequedad extrema |
| Emoliente C | Ácido láctico, pantenol, alantoína | Hidratante, regeneradora, antiinflamatoria | PRP con irritación e inflamación |
Nota: Esta tabla es un ejemplo y no representa una recomendación médica. La elección del emoliente debe ser realizada por un dermatólogo.

Consultas Habituales
¿Desaparece la pitiriasis rubra pilaris? Aproximadamente la mitad de los casos de PRP se resuelven en un plazo de 3 años, pero muchos casos duran toda la vida.
¿La pitiriasis rubra pilaris es contagiosa? No, la PRP no es contagiosa.

¿La pitiriasis rubra pilaris es una enfermedad autoinmune? Se cree que existen componentes genéticos y autoinmunes involucrados en la PRP, pero la causa exacta es desconocida.
¿Produce picazón la pitiriasis rubra pilaris? Sí, las áreas escamosas de la piel afectadas por la PRP pueden causar picazón intensa.
¿Qué otros tratamientos existen para la pitiriasis rubra pilaris? Además de los emolientes, otros tratamientos incluyen corticosteroides, ácido salicílico, retinoides, metotrexato e inhibidores del TNF.

Los emolientes, especialmente aquellos que contienen ácido láctico, pueden ser una herramienta valiosa en el manejo de la pitiriasis rubra pilaris. Sin embargo, es crucial recordar que el tratamiento debe ser individualizado y supervisado por un dermatólogo para asegurar la efectividad y la seguridad del mismo. La información proporcionada en este artículo no debe considerarse como un consejo médico y siempre se debe buscar la atención profesional de un especialista para el diagnóstico y tratamiento de la PRP.
