30/08/2022
El consumo de lácteos forma parte de una dieta equilibrada, pero ¿cómo podemos integrarlos de forma saludable a nuestras vidas? Más allá de la nutrición, existen buenas costumbres que debemos considerar, desde la elección de los productos hasta su consumo responsable. Este artículo explora las mejores prácticas para disfrutar de los lácteos de manera consciente y placentera, combinándolas con las normas de etiqueta en la mesa.
Elegir los Lácteos Adecuados:
La elección de los productos lácteos es crucial para una alimentación saludable. Opta por opciones bajas en grasa o sin grasa para reducir la ingesta de calorías y grasas saturadas. La cantidad diaria recomendada varía según la edad:
| Grupo de edad | Cantidad diaria recomendada (tazas) |
|---|---|
| Niños de 2 a 3 años | 2 |
| Niños de 4 a 8 años | 5 |
| Niños mayores, adolescentes y adultos | 3 |
Recuerda que la variedad es clave. Analiza diferentes opciones como leche descremada, yogur bajo en grasa, quesos bajos en sodio y otros productos lácteos fermentados. Lee las etiquetas nutricionales para tomar decisiones informadas.
Buenas Costumbres en la Mesa:
Compartir una comida es una experiencia social rica en tradiciones y etiqueta. Estas normas no solo demuestran respeto, sino que contribuyen a un ambiente agradable y armonioso:

- Postura adecuada: Siéntate con la espalda recta, lleva la comida a tu boca y no viceversa. Mantén los codos pegados al cuerpo cuando no estés comiendo.
- Uso de la servilleta: Colócala en tu regazo al sentarte y úsala discretamente para limpiarte la boca. Al terminar, colócala a la izquierda de tu plato.
- Esperar a que todos sean servidos: Es de cortesía esperar a que todos los comensales tengan su plato antes de comenzar a comer.
- Celular apagado: Evita el uso del teléfono móvil durante la comida; es una muestra de respeto hacia los demás comensales.
- Cortar la porción: Corta solo la porción de carne o alimento que vas a consumir en ese momento. No cortes todo de una vez.
- Masticar con la boca cerrada: Evita hablar con la boca llena y no hables con cubiertos en la mano.
- Hablar con los comensales cercanos: En mesas grandes, conversa con quienes estén más cerca de ti.
- Respeto mutuo: Evita discutir, gritar o interrumpir a los demás durante la comida.
- Evitar gestos inapropiados: No te rasques, estires o retoques el maquillaje en la mesa.
- Rechazar comida con cortesía: Si no deseas más comida o bebida, comunícalo verbalmente y con amabilidad al anfitrión o camarero.
- Uso correcto de los cubiertos: Usa los cubiertos apropiados para cada alimento. Evita usar los dedos, salvo en casos excepcionales.
- Dejar los cubiertos en posición de reposo: Al terminar de comer, coloca los cubiertos en posición de reposo sobre el plato.
- Té o café: No dejes la cuchara del azúcar dentro de la taza. Sostén el plato y la taza con una mano mientras bebes con la otra.
- Agradecer y elogiar: Expresa tu gratitud por la comida y los esfuerzos del anfitrión. Sé moderado con los comentarios en un restaurante.
Estas normas pueden variar según la cultura y el contexto, pero en general, muestran consideración y respeto hacia los demás.
Incorporando los Lácteos a tus Comidas:
Aquí te mostramos algunas ideas para integrar los lácteos de forma deliciosa y nutritiva en tus comidas:
- Desayunos: Un tazón de cereal con leche descremada, un batido de frutas con yogur bajo en grasa, o un queso fresco con tostadas integrales.
- Almuerzos: Ensalada con queso bajo en grasa, sopa cremosa con leche de almendras, sándwich con queso descremado.
- Cenas: Pasta con salsa cremosa de yogur, gratín de verduras con queso, quiche de verduras y queso.
- Postres: Yogur griego con miel y frutos rojos, flan de leche descremada, helado de yogur.
Recuerda que la clave está en la moderación y la variedad para obtener todos los nutrientes necesarios. Consulta a un profesional de la salud para obtener recomendaciones personalizadas.

Conclusión:
Las buenas costumbres a la hora de consumir lácteos van de la mano con una alimentación saludable y un comportamiento social respetuoso. Al elegir productos lácteos bajos en grasa y seguir las normas básicas de etiqueta, podemos disfrutar de una experiencia gastronómica placentera y nutritiva, enriqueciendo tanto nuestra salud como nuestras interacciones sociales.
